Comunismo y capitalismo, dos aspectos de una misma contradicción 

“Todavía no se ha definido quién vencerá, el capitalismo o el socialismo; pasarán 50 o 100 años para definirse”.

                                                                                                                                                          Mao Tse Tung


Sí, una contradicción en lucha por el poder; una responde a la metafísica, la otra al materialismo dialéctico. Aquella no tiene meta, derrotero, vive el día a día, sin objetivos a largo plazo, existe por existir; la otra tiene una meta clara: el bien común y la defensa de la humanidad.  


Aún estamos dentro de esos 100 años y la sociedad, como las ciencias, se rige por leyes, y la ley más fundamental de la dialéctica materialista es la ley de la contradicción en las cosas, es decir, la ley de la unidad de los contrarios. Años más, años menos, lo que dijo Mao por allá por la década de los 70 del siglo pasado y lo dijo basándose en las leyes históricas de las ciencias sociales como el materialismo histórico. La primera sociedad primitiva, hace 100 mil años a. n. e.; la segunda, el esclavismo, que duró alrededor de 4000 años a. n. e.; la tercera, el feudalismo, que duró alrededor de 2000, y ahora el capitalismo, que, como las sociedades anteriores, tendrá que dar paso a una nueva sociedad, el comunismo; no hay otra opción.


Se debe a Marx y Engels, los que nos dieron las tres partes y las tres fuentes integrantes del marxismo que Lenin, desarrollándolo, sintetizó y llevó a una etapa superior, el marxismo-leninismo, propuesto por Stalin. Desarrollarlo implica aportar en estas partes integrantes del marxismo que son la economía, la filosofía y la sociología. Al hacerlo, Lenin nos abre la mente para interpretar que en cada una de esas partes hay dos aspectos; no caben más. Cualquiera que aparezca necesariamente tiene que integrarse en una de las dos. En economía, por ejemplo, solo existen la economía privada, individualista, burguesa, capitalista, desarrollada por Adam Smith, y la economía colectivista, comunista, desarrollada por Karl Marx. No hay más, no hay otra que sea diferente a una de estas dos. En lo filosófico, del mismo modo, solo existen dos ideologías: la ideología burguesa capitalista del idealismo y la ideología del proletariado, el materialismo dialéctico. En lo sociológico, se da lo mismo, la lucha de clases; de un lado, la burguesía con su Estado represor, las fuerzas policiales y las fuerzas militares, para defender sus intereses; y de otro lado, el proletariado con sus organizaciones populares que, mediante la revolución armada y aplicando guerra popular, se enfrentará a la reacción para recuperar lo que a toda la humanidad le pertenece, el planeta. 


Para esto, con el triunfo de la Revolución Rusa en 1917 y luego con la formación de la URSS, Lenin nos enseñó que, desarrollando el marxismo a las condiciones específicas y concretas de cada país, de cada sociedad, es posible la transformación del mundo. Así lo hizo Lenin y el marxismo se desarrolló a una segunda y superior etapa, el marxismo-leninismo establecido por Stalin. Mao Tse Tung, comprendiendo el salto, hizo lo mismo, aplicó el marxismo-leninismo a las condiciones específicas y concretas de la revolución china que en 1949 le dio el triunfo frente al imperialismo japonés y el gobierno de Chiang Kai-shek. Este triunfo permitió un salto aún más superior en el desarrollo del marxismo a una nueva, tercera y superior etapa, el marxismo-leninismo-maoísmo, principalmente maoísmo, a nivel internacional. El triunfo posterior de la Revolución Cultural en 1969 no se completó; se debió continuar con ellas, cuantas revoluciones culturales fueran necesarias, hasta cambiar el alma del pueblo chino. Lamentablemente, la dirección del partido fue usurpada por el revisionista Deng Xiaoping tras la muerte de Mao y la caída de la banda de los 4, y lo primero que hizo fue restaurar el capitalismo.


Pero el desarrollo del marxismo no se estanca. En el Perú, el Partido Comunista en 1980, aplicando el m-l-m, principalmente maoísmo, estableció a través de su líder, el presidente Gonzalo, el marxismo-leninismo-maoísmo, pensamiento Gonzalo, a las condiciones específicas y concretas de la sociedad peruana, semifeudal y semicolonial. Le declaró la guerra al Estado peruano y, después de cuarenta y seis años, tras una derrota en la década de los 90, continúa en la brega buscando reconstruir el partido para superar el recodo y asestar duros y contundentes golpes y tomar el poder para el pueblo. Pero el pueblo es también parte de la burguesía, de clase capitalista; hay pobres que defienden los intereses del capitalismo, ahí están las rondas campesinas, los comités de autodefensa, traidores a su pueblo que hoy están de parte de esa izquierda traidora que es parte de este Estado burgués corrupto. Son fuerzas, organizaciones, en las que el Partido Comunista no debe confiar; llegado el momento, se pondrán del lado de las FFAA y FFPP genocidas que las armarán para luchar contra el "terrorismo", ¿por qué? Porque dentro de esas rondas y esos comités de autodefensas hay dirigentes que ya no solo defienden los intereses de la burguesía, sino también sus propios intereses y los intereses de los campesinos ricos. Ya Mao dijo que se tenía que dar una lucha entre pobres; ya se dio en la década de los 80 y los pobres que defendían los intereses burgueses armados y dirigidos por estos lograron un relativo triunfo.


Pero hay quienes dicen que por qué se tiene que depender de ideologías extranjeras, que el marxismo-leninismo-maoísmo es una ideología extranjera de origen europeo, asiático; que no son aplicables a América Latina, sobre todo a Perú, que tiene una ideología tahuantusiyana. Mariátegui ya lo mencionó en la revista Amauta: No queremos que el socialismo en América sea calco y copia. Debe ser creación heroica. Mariátegui se opone al copismo; el socialismo debe ser, en alusión a la Revolución Rusa, una creación heroica en función de la realidad concreta de cada país, como era el Perú, una sociedad semicolonial y semifeudal. Pero para quienes eran antimarxistas, anticomunistas, tanto de derecha como de izquierda, se oponían a injerencias extranjeras, sobre todo marxistas, y se inclinaban más por la influencia castrista, como Luis de la Puente Uceda, Héctor Béjar. Se ponen del lado de Mariátegui para rechazar el marxismo, al que consideran ideología extranjera, inaplicable a los países de América Latina y, por lo tanto, al Perú. Pero es que Mariátegui no se opone, no considera calco ni copia al marxismo, sino ideología universal aplicable a las condiciones concretas y específicas de la sociedad peruana semifeudal y semicolonial, como todos los países de América Latina.


¿Calco y copia? Pero seamos realistas, coherentes y no hipócritas. No solo en América Latina, sino en todos aquellos países empobrecidos, atrasados, ¿qué adelantos no proceden de países industrializados? ¿De dónde procede la tecnología, los adelantos médicos, económicos, etc.? ¿De dónde procedió la primera Constitución peruana? De la Constitución de Cádiz. ¿De dónde surge el parlamento? ¿De dónde los equipos militares? ¿De dónde procede el capitalismo? Adam Smith no era peruano, era un economista inglés, padre del capitalismo. Ahora, nieguen, pues, el descubrimiento de la vela, el descubrimiento de la bombilla eléctrica por Thomas Edison; estuviéramos viviendo a oscuras si los adelantos de los países industrializados no se hubieran exportado a todo el mundo. El conocimiento humano es universal y así es el marxismo, ideología todopoderosa de la clase, del proletariado, que puso en su sitio la ideología idealista de Hegel; es decir, la dialéctica que estaba en la cabeza, en la mente, Marx, su discípulo, la puso en la materia. Lo mismo hizo con el capitalismo de A. Smith. Por eso el marxismo no tiene otro destino, como todo conocimiento humano, que arraigarse en la mente de todos los seres humanos del mundo para salvar a la humanidad.


¿¡Quién vencerá a quién?! 

El capitalismo o el comunismo.


El debate está servido.

Dos aspectos de una misma contradicción, como lo que existe en todo fenómeno, sea este objetivo o subjetivo; el gran Lenin lo ejemplificó magistralmente: 


En matemáticas, + y -, diferencial e integral, 

En mecánica: acción y reacción.

En física: electricidad, polo positivo y negativo,

En química: anión y catión.

En ciencias sociales: "lucha de clases".


Contradicciones con dos aspectos, cada una que no se puede eliminar sin que, como consecuencia, se elimine la otra. Inténtenlo, eliminen o bloqueen uno de los polos de la electricidad; se quedarán a oscuras, o traten de subir a un cuarto piso por el ascensor; no podrán, tendrán que hacerlo por las escaleras. El que existan escaleras acepta, admite, que existen los dos aspectos: el abajo y el arriba. De la misma forma, al querer hacerlo por ascensor, tendrá que admitir que existe el polo positivo y negativo de la electricidad y tendrá que desbloquearlo para poder subir. Lo mismo ocurre con el capitalismo y el comunismo. Para quienes quieran negar el comunismo, sepan que no lo pueden hacer porque estarían negando también el capitalismo. Como hemos visto, es como si quisiéramos tener luz bloqueando uno de los polos de la electricidad; estaríamos eternamente en la oscuridad, no podrían ver la TV, escuchar la radio, ingresar a Internet, no podríamos cocinar, ir en avión, no habría coches, no funcionarían los ascensores, etc., etc. No podemos negar un aspecto de una contradicción sin negar el otro; ¿cómo subiríamos a un segundo, tercer... doceavo piso si no existiera el abajo y el arriba? Por lo tanto, si existe el capitalismo, es porque existe el comunismo y viceversa. 


El comunismo y el capitalismo no existen como sociedad, como sistema, pero ojo, sí existen como clases y tienen sus representantes. El comunismo al proletariado y el capitalismo a la burguesía; ambas en lucha de clases, unas veces en enfrentamientos abiertos, otras en enfrentamientos velados. Pero algunos dirán: ¿Dónde está el comunismo? ¿En qué país? Que no los vemos. En Rusia, la URSS ya no existe; China es capitalismo de Estado y es considerada por unos como una tercera opción mixta, en lo económico capitalista; en lo ideológico y político, comunista. Pregunto: ¿Quién es la fuerza productiva de un país? Convendrán conmigo que es el obrero en las fábricas; ¿acaso allí no hay trabajo colectivo? En el agro, ¿quién trabaja la tierra, acaso el burgués? No, es el campesino pobre que prepara la tierra, la siembra y la cosecha, por ejemplo, del algodón, la papa y la caña de azúcar. ¿Es que acaso en el agro no hay trabajo colectivo? Claro, tanto en la fábrica como en el campo hay trabajo colectivo. ¿Acaso el burgués trabaja la tela, maneja las máquinas, usa overol o mono? No, lo hace el peón, el obrero, el proletariado, el campesino. ¿Qué hace el burgués? Controla, y lo hace desde una cómoda oficina o bien desde una cómoda cama en su casa; desde allí controla lo que hace el obrero. ¿Acaso aquí hay trabajo colectivo? No, es "trabajo" privado especulativo. 


Las contradicciones están para ser resueltas, fue así como se resolvió la contradicción: arriba y abajo, primero construyendo escaleras, luego ascensores, aviones, helicópteros. Con la contradicción capitalismo y comunismo, pasará lo mismo: cuando se haya resuelto la lucha de clases, la explotación del hombre por el hombre, la propiedad privada y el Estado que ha engendrado todos los males que existen en la sociedad, en el planeta, serán historia.


Esto es importante tener en cuenta porque el trabajo colectivo es propio del comunismo y el trabajo privado, propio del capitalismo, dos clases en lucha, por liquidarse entre sí, pero aquí la paradoja de la clase capitalista, del burgués, que quiere liquidar a la clase comunista, al proletariado, razón de su existencia. Pensemos por un instante que la clase capitalista termina con la clase comunista, la liquida; ¿quién va a hacer el trabajo colectivo? Tendrían que hacerlo ellos mismos; entonces pasarían a hacer trabajo colectivo y se transformarían en comunistas, porque ya no tendrían a quién explotar; no se van a explotar a ellos mismos, se estarían autoliquidando, pero esta paradoja sería un absurdo. Ellos nunca van a acabar con el comunismo; lo necesitan, por tanto querrán mantener las cosas como están. Ahí su dogmatismo, pero al hacerlo van creando las condiciones para que la clase comunista se encuentre a sí misma y busque la forma de derrotar a la clase burguesa capitalista. La clase comunista no se encontraría con esa paradoja absurda de convertirse en capitalista, aunque en la actualidad y desde siempre aisladamente alguno se haya convertido en capitalista y se ha olvidado cuándo la vaca fue ternera y explota a lo que un día fue parte de la clase comunista. La clase comunista sí va en serio y pretende derrotar, liquidar a la clase burguesa, al capitalismo. No hay paradoja que valga porque no lo necesita, ya que por principio acabaría con la explotación del hombre por el hombre y, liquidada la burguesía, la propiedad privada y el Estado que lo engendró, la contradicción sería hombre-naturaleza; no habría Estado, ni partido, ni clases, por lo tanto serán los trabajadores, ese colectivo, quienes desarrollen un país para beneficio de toda la comunidad y serán las organizaciones populares las que administren sus riquezas.


Pero hay quienes dicen hasta la saciedad que el comunismo ha fracasado. ¿Ha fracasado el comunismo? No confundir: una cosa es fracasar y otra muy distinta, liquidar, desaparecer. No es lo mismo; puede el comunismo haber fracasado. No tener el resultado deseado o resultarle adverso no significa que no lo puedas volver a intentar una y otra vez hasta obtener los resultados esperados. En la narrativa, esto se conoce como restablecimiento y contrarestablecimiento a nivel interno y restauración y contrarestauración a nivel externo. Es lo que ha pasado con Rusia con la URSS. En todos los países del mundo existen comunismo y capitalismo como clases; aunque el poder en todos los países del orbe esté por ahora en manos del capitalismo, el comunismo está destinado a hacer, liquidar, desaparecer al capitalismo, cuestión que este no puede hacer con el comunismo. Actualmente y durante muchos siglos, la clase capitalista ha sometido a la clase comunista, la burguesía al proletariado; ha convivido con él y, como hemos dicho, no podrá deshacerse de él, lo necesita, es la razón de su existencia. Pero la clase comunista sabe que no necesita nada de la clase capitalista, que la naturaleza le proveerá de todo lo que necesita como siempre lo ha hecho hasta que surgió una clase maldita, el esclavismo, y montó una organización criminal que llamó Estado, con el que se originaron todos los males que oprimen a la humanidad.

 

El comunismo inevitablemente derrotará al capitalismo. Su ventaja es que se irá construyendo dialécticamente; por lo tanto, tendrá una existencia absoluta y relativa. Lo nuevo se alimentará de lo viejo y lo viejo de lo nuevo y su perfección por ello será infinita, paralela al tiempo, al espacio, a la naturaleza, por lo que sobrevivirá. El capitalismo no podrá sobrevivir; su dogma lo sepultará y con él será enterrada también esa "izquierda" vividora, el fascismo y el nazismo.


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