¡Proletarios de todos los países, uníos!
CONTRA LA FARSA ELECTORAL REACCIONARIA
7 DE JUNIO DE 2026
¡ELECCIONES NO! ¡GUERRA POPULAR SÍ!
I
Votar es respaldar el sistema social y elegir otro gobierno que es más hambruna, más genocida y que vende el país que el anterior.
Marx señaló: "¡Los oprimidos están autorizados a decidir, cada cierto tiempo, qué miembros de la clase opresora los representarán y los aplastarán en el Parlamento!"
En Perú, las elecciones son un instrumento de dominación por parte de los grandes terratenientes y la gran burguesía para la sustitución de autoridades reaccionarias, sirviendo para preservar o desarrollar el Estado peruano, un Estado terrateniente-burocrático, la república formal, la dictadura de los grandes terratenientes y la gran burguesía al servicio del imperialismo.
Las elecciones han sido, como no podía ser de otra manera dentro del orden social imperante, un instrumento en manos de la burguesía compasadora y la burguesía burocrática. Este es el aspecto fundamental de los procesos electorales del Estado peruano en el siglo pasado y hasta ahora en el siglo XXI, y es lo que ha determinado el carácter de clase de las elecciones en el país.
El pueblo no puede esperar nada bueno de la vieja sociedad peruana semicolonial y semifeudal sobre la cual se desarrolla un capitalismo burocrático al servicio del imperialismo, principalmente norteamericano, y del viejo Estado que lo representa y defiende.
La vieja sociedad de explotación y opresión, una de las más desiguales del mundo, no puede ofrecer ninguna solución real, y mucho menos una que satisfaga las crecientes necesidades básicas de las masas cada vez más marginadas, y solo ofrece más desempleo, jornadas laborales más largas para sobrevivir, salarios más bajos, menos derechos y mayores recortes en logros y beneficios. Que seguiría aumentando con la perspectiva económica negra de la anticuada sociedad peruana y una mayor explotación y opresión para el pueblo. Es bueno reiterarlo: la base económica de la vieja sociedad es semifeudal y semicolonial, sobre la cual el imperialismo desarrolla un capitalismo burocrático a su servicio.
Sobre esa base económica, se construyen instituciones obsoletas y reaccionarias que solo sobreviven por la fuerza de la inercia y las armas que las sustentan, derramando cada vez más y bañándose en la sangre incendiaria del pueblo desarmado y vilmente oprimido, que comenzó a decir Basta el 17 de mayo de 1980, y que cada día cree menos en el viejo Estado y espera menos del gobierno. En conclusión, el descrédito, el desorden, el caos, además de la corrupción y el cinismo más descarado, corroen el Estado terrateniente-burocrático por cuyo gobierno compiten de nuevo, frívolamente y alegremente, con escaramuzas verbales y quizás algún que otro enfrentamiento, dos demagogos que son los únicos que quedan en la contienda, con intereses mal disimulados y ambiciones desenfrenadas, K. Fujimori y R. Sánchez.
Por lo tanto, cabe preguntarse qué implican las elecciones. ¿Es necesario que el pueblo acuda a las urnas? ¿Es conveniente para el pueblo votar? Si consideramos la propia experiencia del Perú, ¿qué transformación revolucionaria ha logrado el pueblo a través de los votos electorales o la actividad parlamentaria? Toda conquista se ha logrado en la práctica mediante la lucha popular, y es sobre sus resultados que se promulgaron las leyes que las reconocieron, reduciéndolas desde el principio o posteriormente mediante un proceso de reducción o anulación; el desarrollo de la legislación laboral es prueba suficiente. Y la conquista de los derechos políticos ha sido igual. Claramente, todo esto sin contar la conquista del Poder, ya que para un revolucionario este solo se conquista mediante la violencia revolucionaria, que en el Perú es simplemente la guerra popular del campo a la ciudad.
Pero preguntémonos también qué beneficios ha obtenido realmente el pueblo, en los hechos de participación en la Asamblea Constituyente y en las elecciones generales desde 1980 hasta la actualidad; de los primeros, simplemente sirven a la reestructuración del Estado peruano reaccionario; en cuanto a los segundos, al surgimiento de sucesivos gobiernos reaccionarios desde Belaunde hasta Castillo, cada uno más hambriento, genocida y traidor al país que su predecesor.
¿Y qué puede esperar el pueblo, las masas, al participar en las elecciones generales de 2026, que ya van por su segunda vuelta? Pues, sencillamente, votar es avalar el sistema social y elegir a otro gobierno más miseria, más genocida, ¡que vende el país! En fin, eso es lo que dictan las necesidades del viejo Estado.
¿Y qué puede esperar el pueblo, las masas, al participar en las elecciones generales de 2026, que ya van por su segunda vuelta? Pues bien, simple y concretamente, votar es avalar el sistema social y elegir a otro gobierno más hambrunador, más genocida, ¡que vende el país! Esto se debe a la necesidad del viejo Estado de defender su sociedad obsoleta frente al desarrollo de la lucha popular y, sobre todo, frente a la guerra popular, que, a pesar de las dificultades, debe continuar su marcha invencible para conquistar el poder en todo el país, completar la revolución democrática y proseguir ininterrumpidamente con la revolución socialista.
El pueblo no puede servir a sus explotadores y opresores, no puede ayudarlos a resolver sus problemas, no puede respaldar su sistema social, y mucho menos contribuir a la elección de un gobierno peor que sus predecesores; pues ese no es su camino ni beneficia sus propios intereses. ¡Lo único que cabe hoy es NO VOTAR! Es la única respuesta verdaderamente popular a las elecciones del Estado reaccionario y su actual régimen fascista, genocida y traidor al país, encabezado por el reaccionario e insensato Balcázar.
¡El boicot a las elecciones reaccionarias es una táctica justa y correcta que beneficia al pueblo y a la revolución!
II
LA REACCIÓN TIENE GRAVES PROBLEMAS CON EL FRACASO DE SUS ELECCIONES REACCIONARIAS EN LA PRIMERA RONDA, POR ESO LA VERDADERA RESPUESTA POPULAR A LA SEGUNDA RONDA DE ESTA FARSA REACCIONARIA ES:
¡NO VOTES!
Analicemos los datos oficiales que demuestran el fracaso de esta farsa reaccionaria:
Tomando en cuenta el informe de los resultados de las elecciones generales del 12/13 de abril de 2026 de la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE), se obtienen los siguientes resultados:
Votantes elegibles: 27.325.432 (100%)
Total de asistentes: 20.167.745 (73.806 %)
Ausencias totales: 7.157.687 (26.194 %)
* Votos válidos: 16.738.039 56,8%
** Votos emitidos: 20.167.745 73.806 %
Votos en blanco: 2.372.895 (11.766 %)
Votos nulos: 1.056.811 (5.240 %)
*Total de votos válidos = Suma de los votos obtenidos por las organizaciones políticas.
** Total de votos emitidos = Suma de los votos obtenidos por las organizaciones políticas + votos en blanco + votos nulos.
LAS CIFRAS DE LOS CANDIDATOS “GANADORES”
KEIKO SOFÍA FUJIMORI HIGUCHI
FUERZA POPULAR
Número de votos: 2.877.678
17.192% de los votos válidos
14,269% de los votos emitidos
10.528% del total del censo electoral
ROBERTO HELBERT SÁNCHEZ PALOMINO
JUNTOS POR PERÚ
Número de votos: 2.015.114
12.039% de los votos válidos
9,992% de los votos emitidos
7,374% del total del censo electoral
Total del porcentaje añadido de ambos candidatos del censo electoral del 100% = 17,902% (votos de Keiko Fujimori + votos de Roberto Sánchez)
La suma de los votos obtenidos por los 36 candidatos (finalmente 35 debido a un fallecimiento), en cifras absolutas y relativas, fue:
16.738.039 (56,8%) de 27.325.432 del total de votantes elegibles (100%)
Las cifras en blanco muestran los resultados de la farsa electoral del 12/13 de abril de 2026 para legitimar el reemplazo de las autoridades del antiguo Estado peruano. Fracaso de la farsa reaccionaria de las elecciones generales de 2026, la mayor crisis del viejo y podrido Estado peruano y del actual régimen fascista, genocida y traidor al país, establecido el 5 de abril de 1992 con el llamado autogolpe de Fujmori dirigido por la CIA.
III
NUESTRA INTERPRETACIÓN DE LOS RESULTADOS ELECTORALES
1. Destacan el bajísimo porcentaje de votos de los dos primeros candidatos, ninguno de ellos, ni la candidata de Fuerza Popular, fundada por la fascista, genocida y traidora Fujimori, Keiko Fujimori, ni el candidato del grupo Juntos por el Perú, fundado por el ex primer ministro de APRA Jehude Simons, Roberto Sánchez, alcanzan siquiera el 15% de los votos emitidos; muy lejos, por lo tanto, del 50% más un voto que exige su constitución para asumir la presidencia.
2. Como en las elecciones de 2011, 2016 y 2021, habrá una segunda vuelta que se presenta como el dilema fujimorismo vs. antifujimorismo; pero, en realidad es entre quien representa en esta nueva farsa electoral a la facción compador de la gran burguesía, Keiko Fujimori del FP, por un lado, y quien representa a la facción burocrática de la gran burguesía, Roberto Sánchez.
3. También es muy claro que el ausentismo en términos absolutos y relativos fue muy similar al de las elecciones de 2021, expresando el rechazo espontáneo a las elecciones reaccionarias y a las instituciones y representantes del antiguo Estado, ha sido 7.157.687, es decir, el 26.194% de los votantes habilitados; quien obtuvo el mayor número de votos en abril, K. Fujimori, obtuvo 2.877.678 votos, aproximadamente el 10.528% del total del padrón electoral; aquí está la muy celebrada victoria de Keiko o, peor aún, de Roberto Sánchez, quien quedó en segundo lugar entre los perdedores de esta contienda electoral reaccionaria. Sánchez, que está elevando el programa de la facción burocrática, ha tomado prestado el sombrero de campaña de Pedro Castillo y se presenta como el heredero político del “castilismo”, es decir, del rondero contrarrevolucionario oportunista Pedro Castillo.
3. Sánchez, en esta segunda ronda de la farsa reaccionaria, se presenta como “el mal menor” para intentar superar el rechazo de las grandes masas al viejo Estado, a sus instituciones civiles, militares y eclesiásticas, a sus partidos y representantes que se expresan en las frías pero elocuentes cifras electorales.
4. Es necesario expresar que rechazamos, repudiamos y condenamos a gritos a las ratas de la línea oportunista de la derecha revisionista y capitulista (LOD), que en primera vuelta llamó a un “voto falaz” “contra la farsa electoral” buscando legitimar las elecciones reaccionarias con mayor participación; mientras que, por otro lado, participó con candidatos en algunas listas electorales de los distintos partidos reaccionarios. Ahora, la LOD intenta sorprender de nuevo con algunos carteles de “¡No votes!”, mientras negocia su apoyo al JPP de Sánchez.
5. Si juntamos a todos los oportunistas, revisionistas y reaccionarios que defienden el programa de la facción burocrática de la gran burguesía, juntos ni siquiera alcanzan el 15% de los votos válidos. Es decir, todos estos que, en connivencia y lucha, están en el programa de la facción burocrática para las elecciones generales de 2026, juntos han sido aplastados por las mismas ánforas que tanto adoran; ahora, incluso sumándolos, no alcanzan el porcentaje de no votantes, ¡qué gran triunfo pueden presumir! Por su parte, los representantes de la facción compradora han cosechado uno de sus peores fracasos electorales; con Keiko, López Aliaga y otros, juntos están muy lejos de alcanzar el 39% de Keiko en la primera vuelta de 2016.
6. El papel de Juntos por Perú (JPP), como líder de la facción burocrática en las elecciones presidenciales y legislativas mediante su propaganda, disfraz electoral, cuotas de candidatos y ofrecimiento de privilegios, sirve al cretinismo parlamentario, al revisionismo, al oportunismo y a la traición a la clase y al pueblo. Por eso tiende a arrastrar a todos los oportunistas, revisionistas y vendidos, empezando por las ratas de la LOD.
7. La dispersión de votos y la falta de definición marcan las elecciones generales de abril de 2026. La segunda vuelta se presenta como una farsa siniestra para manipular a las masas, tanto por parte de los representantes de la facción compraista como de la burocrática de la gran burguesía, con el objetivo común de intentar arrastrar a las masas a nombrar un nuevo presidente "ungido por mayoría de votos" ("legitimado"). Tanto los candidatos como los principales medios de comunicación, conscientes del rechazo popular a las elecciones, los políticos y partidos reaccionarios que se manifestaron en la primera vuelta recurren a infundir miedo, amenazando con el "peor de los males" que causaría la victoria del oponente, para instar a votar por su candidatura como el "mal menor".
8. La reacción y el imperialismo necesitan autoridades “legitimadas” frente a su mayor colapso para continuar aplicando su genocidio contra la lucha popular y su “guerra de baja intensidad” para intentar aniquilar al PCP y la guerra popular, para conjurar la reorganización general del Partido en y para la guerra popular.
10. Además, quien sea designado en la segunda vuelta no tendrá mayoría en el parlamento, ni en la cámara de senadores ni en la de diputados. Con la dispersión de escaños, se agravará la colusión y la lucha entre grupos y facciones de explotadores por mayorías circunstanciales o «ad hoc». El mal que corroe aún más a este viejo Estado se agravará: su parlamento bicameral no estará conformado por partidos, sino por individuos, cada uno de los cuales se representa a sí mismo en la gran mayoría de los casos.
11. La contienda entre el nuevo presidente del Estado terrateniente-burocrático al servicio del imperialismo, principalmente yanqui, y el parlamento está, por tanto, preprogramada y se resolverá por un punto muerto en el senado, que no puede disolverse.
12. El Senado se convierte constitucionalmente en la institución clave para decidir el destino del presidente; los resultados de abril otorgan a Fuerza Popular su dominio, convirtiéndose en la principal fuerza en el Senado con 22 escaños. Sin embargo, no cuenta con mayoría absoluta, lo que la obligará a negociar constantemente con otros partidos. Juntos por el Perú es la segunda fuerza, "mientras que grupos como Renovación Popular y el Partido Buen Gobierno se posicionan como actores clave en la gobernabilidad". "Con 60 senadores y múltiples fuerzas en disputa, el verdadero reto será construir consenso". (Las comillas corresponden a comentarios periodísticos).
Por lo tanto, la reestructuración del antiguo Estado es una necesidad del imperialismo y la reacción; por eso continuará la lucha entre las nuevas "reformas" o la "nueva" constitución. Las ratas de la LOD, como sirvientes del antiguo Estado, enarbolan su lema de "nueva constitución" para intentar salvarlo, aplastar la lucha de las masas e invocar su nueva incorporación a la guerra popular.
En conclusión, todo demuestra que el Estado peruano se ha debilitado en sus cimientos y tendrá que depender cada vez más de sus fuerzas armadas y represivas; y quedará más claro para el pueblo que las fuerzas armadas son la columna vertebral del Estado y que este Estado no es más que violencia organizada para el mantenimiento de la esclavitud del pueblo peruano y que solo sirve para ser barrido.
¡Elecciones, no! ¡Guerra popular, sí!
¡El boicot a las elecciones reaccionarias es una táctica justa y correcta que beneficia al pueblo y a la revolución!
EL MOVIMIENTO DEL PUEBLO PERÚ
Junio de 2026