LA IZQUIERDA SE DISPUTA EL COLCHÓN DE VOTOS DE PEDRO CASTILLO TERRONES
A escasos 4 meses de las elecciones generales, en el Perú, 12 de abril de 2026, todos los partidos políticos que se presentan a dicho evento no solo están abstraídos en los preparativos, sino que también están confiados en que será una competencia limpia, a sabiendas de que la derecha y la ultraderecha han tomado casi todos los poderes del Estado: ejecutivo, legislativo, judicial, electoral, el tribunal constitucional, la defensoría del pueblo, las FFAA y las FFPP. Absortos, se preparan sin reparar en la posibilidad de un fraude electoral por parte de esa derecha que hará todo lo imposible por mantenerse en el poder; para eso amañarán los resultados a su favor y, si no resulta, cuentan con un plan B que consiste en consolidar el sutil golpe de Estado que dieron cuando vacaron a Dina Boluarte y que son los que actualmente vienen gobernando desde el ejecutivo. Golpe de Estado que será al estilo de Fujimori en los 90.
No solo los partidos políticos están en esta situación, sino también lo está el pueblo que cree que será una competencia justa y democrática. Esto se podría esperar, del pueblo, pero lo lamentable es que los partidos políticos de izquierda no hayan aprendido de las elecciones generales de 2021, en las que, los grupos de la oligarquía les arrebataron el poder: "La izquierda triunfa y la derecha gobierna". Así ha sucedido y no han aprendido.
La contradicción es, ¡votar o no votar! Quienes asumen la posición de votar saben o deben saber que con su voto están legalizando y legitimando, es decir, con esta decisión están avalando, para que aquel que salga elegido, en esta democracia representativa, en su nombre haga lo que tenga que hacer en nombre de los grupos de poder y no del pueblo que lo eligió, y así ha sido desde hace dos siglos.
Dos siglos en los que siempre han ganado los mismos y el 2021, cuando legítimamente ganó la “izquierda”, esa derecha bruta, achorada y corrupta, no reconoció el triunfo del partido Perú Libre ni de su representante, el presidente Pedro Castillo Terrones al que le preparan un golpe de Estado en su modalidad de lawfare, golpe de Estado blando. Han pasado tres años de este hecho, 7 de diciembre de 2022, y ahora, en las postrimerías de unas nuevas elecciones, como nunca se presentan para competir alrededor de 40 partidos políticos, con casi el 70 % de partidos de derechas, casi todos ellos fujimoristas, mientras que la “izquierda”, toda ella, representada en tres frentes: la “izquierda” caviar, que actualmente convive con el fujimorismo, la “izquierda” progre surgida del sur del Perú en alianza, y liderada por Charlie Carrasco de Unido Perú; y la “izquierda” radical que aglutina, partidos y movimientos de varias regiones del país, liderada por Roberto Sánchez, de Juntos por el Perú. Todos ellos constituyen una falsa izquierda, la que al final de cuentas son los que van a sustituir a la derecha bruta, achorada y corrupta que ya no da más y que no puede sostenerse. Esa “izquierda” será la futura nueva derecha porque la actual, la que gobierna, según las últimas encuestas, el legislativo apenas llega al 5 % de aceptación popular y el ejecutivo roza el 2%. En el eje de coordenadas, todos estos partidos políticos se ubican en el lado derecho de las abscisas; el lado izquierdo está aún sin representación por el momento.
Izquierda ----> Derecha
Izquierda radical
Izquierda progre
Izquierda caviar
Derecha
Ultraderecha
Los candidatos, a la presidencia podrán desgañitarse, decir y ofrecer lo que les venga en gana, como dice el dicho, el oro y el moro, pero de lo dicho al hecho hay mucho trecho. En este espacio tendrán que competir todos entre sí por el poder; la izquierda contra la derecha, pero también la izquierda entre si. Roberto Sánchez de Unido Perú con Charlie Carrasco de Juntos por el Perú, pugnarán por el bolsón de votos que ha generado el victimismo de Pedro Castillo Terrones, que en principio se lo ha endosado a J por el P. Radicales, progres, lo más representativo de la izquierda peruana, que han empezado su campaña: los radicales en Huaycán lo hicieron en agosto y los progres en la plaza San Martín con una misa pública donde los dirigentes pedían que Dios los apoyara y les bendijera. Así la cucufatería pone todas sus esperanzas en la fe del todopoderoso Dios, en cuyo nombre buscará manipular a las masas como siempre ha sido desde hace doscientos años.
¡Votar o no votar! Como hemos dicho, es la contradicción en estas elecciones que se vienen. Y en estas fechas preelectorales reviste mayor importancia, aun en la medida en que fue el Partido Comunista del Perú el que difundió la consigna: ¡Elecciones no, guerra popular sí! En la década de los 80 y desde ese entonces, el porcentaje de los no votantes se ha ido disparando insidiosamente hasta nuestros días, en que se estima un 37 a 40% de ausencia, que seguramente no le importará pagar la multa. Aquellos que votan en blanco o nulo, que tampoco desearían hacerlo, lo hacen por no pagar dicha multa. El Estado, al acudir a esta imposición, que ya lo viene haciendo desde que los comunistas de "sendero" lanzaron la consigna de no votar, simplemente lo único que hace es agregar un signo más de dictadura, por más que se quieran disfrazar de demócratas.
En resumen, en el Perú la democracia, la derecha y los ultras en el congreso han revisado la constitución y adaptado alrededor de 50 artículos en su beneficio para volver a ser reelegidos y evitar que se juzgue un número considerable de congresistas delincuentes, por un lado; y por otro, promulgaron una ley que limita al pueblo a realizar, como estaba consignado en la constitución, un referéndum; antes tendría que pasar y ser aprobado por el legislativo. Pero lo más arriesgado es que la mayor parte de ese congreso, controlado por los fujimoristas, es que ha hecho suyo al poder ejecutivo, al tribunal constitucional, la defensoría del pueblo, la junta nacional de justicia, al jurado nacional de elecciones. El partido Fuerza Popular, dirigido por la japonesa Keiko Fujimori, va por esta opción como plan A, y como plan B, un golpe de Estado congresal con apoyo de las FFAA a la que dominan desde la época de su padre Alberto Fujimori, y como capitoste único está Vladimiro Montesinos. Así que esa izquierda, también bruta pero religiosa, que ni piense que va a llegar al poder; las elecciones pasadas la derecha, ultraderecha y los grupos de poder ya lo dejaron muy claro y con muertos para que no haya duda.
NT: diciembre de 2025