Aniquilar al imperialismo, no solo conlleva eliminar al imperialismo yanqui, sino también al imperialismo ruso, chino, etcétera. Y esa es tarea del proletariado bajo las banderas del partido comunista. Tarea que en las actuales circunstancias, en que las dos facciones de la gran burguesía: Burocrática del capitalismo monopolista de estado y compradora del capitalismo monopolista privado, que en "colusión y pugna" buscan repartirse el planeta. Oportunidad para que el proletariado, bajo la vanguardia del Partido Comunista, insurja como lo hizo tras la I y II GM con la revolución rusa y la revolución China, que dieron a la clase, a los pueblos oprimidos dos grandes hitos, dos grandes triunfos, para continuar por ese camino y retomar con guerra popular el poder en los países semifeudales y semicoloniales, explotados por el imperialismo.
Enfrentar a la burguesía compradora del capitalismo monopolista privado que en su agonía puede aún hacer mucho daño antes que le ceda la posta a la burguesía burocrática del capitalismo de Estado que asumirá el control del planeta de forma fraccionada, será aún más peligrosa porque la izquierda y el revisionismo formarían parte del poder de ese Estado terrateniente y burocrático que llegaría para quedarse por muchas décadas. Esta coyuntura que se presenta sería el momento para atizar las contradicciones entre ellas ya que más adelante países, como cuba, México, Venezuela, Nicaragua, China... , ya no estarían aislados, sino unidos, organizados, a nivel internacional a través del BRICS.
Esta lucha del reparto del mundo entre estas dos facciones de la gran burguesía no es una lucha por el poder, este ya lo tienen. Los dos son lo mismo, es como el bipartidismo en los Estados Unidos de NA entre republicanos y demócratas que se intercalan el poder. La diferencia es que ahora se presenta una nueva situación a nivel internacional y en forma global por intereses, no habrá por ello una tercera guerra mundial, no es por cambio de sistema porque son lo mismo y cuando uno entra en crisis el otro acude en su ayuda y si no es el fascismo siempre está allí el oportunismo, el revisionismo, la izquierda, para evitar su caída. Lo estamos viendo en Ucrania, el imperialismo yanqui, se repliega para ocuparse de su patio trasero y se aleja de Europa para que China y Rusia extiendan su mercado a cambio de no inmiscuirse en medio oriente.
Lo sucedido recientemente en Venezuela es otra manera del imperialismo para mantenerse en colusión y pugna velando cada quien por sus intereses. Las condiciones que ha impuesto D. Trump tras el secuestro de N. Maduro es archi conocida a nivel internacional: que Venezuela rompa con Rusia y China, es lo fundamental, así como la entrega de sus recursos naturales. Ya lo ha dicho el yanqui, que esto va a demorar y para ello la encargada del gobierno de Venezuela, por más que niegue que no cederá a las condiciones que D. Trump le impone, le está concediendo actuando de manera camuflada como un títere, para de a poco de forma insidiosa ir aceptando el capital privado que permitirá mejorar el nivel de vida del pueblo venezolano hasta que con el tiempo recién se dará cuenta que han vuelto al periodo de antes de Chávez, para ese entonces también recién se darán cuenta que el imperialismo los domina y que han perdido su soberanía. Esta es la tarea de la encargada de la presidencia de Venezuela Deisy Rodríguez engatusar al pueblo con condiciones de vida digna para el pueblo que durará lo que tenga que durar a cambio de su soberanía.
Con sus diferencias, lo sucedido en Venezuela en el fondo es lo mismo que en Bolivia. Lo que correspondía en Bolivia, era que Evo Morales, entregara el gobierno al pueblo, a las organizaciones populares. Igual, en Venezuela, pero no, han preferido ceder al chantaje del yanqui, Donald Trump, a ceder al pueblo organizado sus recursos para que los administre y establezca la Republica Popular de nueva democracia. No lo han hecho ni lo harán porque no son comunistas. Ambas facciones burguesas son lo mismo, forman parte del capitalismo. Ya el capitalismo de Estado se agotó ahora le toca al capital privado, a la burguesía compradora recuperar fuerzas, por eso ni China ni Rusia harán nada por Venezuela; ya está todo acordado con la participación de Maduro y la encargada actualmente del gobierno, Deisy Rodríguez, son parte de la patraña montada.
NT: 18 de enero de 2026